sueño

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de memoria

la memoria es frágil

la memoria es lo que a ella le da la santa gana

 

he buscado fotos hechas desde la cocina al menos un par de veces

me puse a recordar los desayunos mirando la línea azul del horizonte

como hipnotizada

 

en alguna foto de interior, la realidad me devolvía el golpe

también había un hule morado con lunares blancos

que le hizo el fondo a los cuadernos sucesivos,

una y otra vez

un desayuno y el siguiente

 

otra foto de interior y aparece el azucarero pato amarillo

las paredes verde chillón

los asientos pegados a la pared, acompañando la esquina

en una interpretación libre de los sofás marroquís

 

la tetera junto a la ventana con las hojas del poto saliendo,

desparramándose sobre el fregadero, enmarcando la imagen del azul afuera,

con aquella especie de muñeca de hierros y papel

que se despertaba todos los días bailando sobre la tetera

sobre el agua del grifo

sobre su selva de potos

 

la niña de papel y de hierro que me retaba cada mañana

me invitaba a dejarme ir

sacar los ojos de los lunares

de los cuadernos

del café

del aceite en lata de cuatro litros

de las tostadas de un pan que se llamaba galleta

y había que cortar por capas

 

mezclas imposibles

galleta y aceite de quién sabe qué olivos, envasado en catalunya comprado en un freeshop de un pueblo que se llama Chuy

pueblo doble

 

la memoria inventa

la memoria vive como se le canta

 

me había olvidado de los tejados inmensos, de la multitud de edificios que había

entre mi desayuno y el río-mar

 

alambre papel, salta

alambre papel, salta

¿cómo me va a doler?

Otras veces, nos dicen que el enemigo está dentro de nosotras y que hay que empezar el cambio por una misma. Como tenemos tantas sombras autoritarias dentro, una ya no sabe si ponerse el rifle en la sien y disparar contra el enemigo.

La hidra tabernaria

¿Sientes frío en la espalda? ¿en la columna? ¿en el trozo de piel donde se apoya el arma?

¿Estabas escribiendo en la pared, era eso?

Te he visto protegida hace cinco minutos. Protegida por muy poco, en equilibrio inestable, sí. Apenas las puntas de los pies te sujetaban a una cornisa. Y te tapaba algo, algo como una cortina o la copa de un árbol. Pero de todas formas sabían que estabas ahí. Es imposible que no te hayas movido aunque sea un poquito, aunque solo sea  lo que el cuerpo se mueve cuando respira.

El frío del arma en la columna ¿sobre una vértebra? ¿en el hueco entre dos vértebras? ¿pesa? ¿duele? ¿te están empujando desde ahí? No. No es nada de lo que sientes. Solo sientes la espera, El disparo el disparo el disparo ¿cuándo va a disparar? ¿me va a doler? ¿Cómo me va a doler? ¿Será el dolor más bestia de los que nunca sentí? ¿dónde va a empezar el dolor? ¿pero por qué no dispara ya? ¿a qué espera? ¿qué hago aquí? ¿Me voy a empotrar contra la pared cuando dispare? Pero qué tontería haber dejado caer el peine. Pero qué tontería que no hayan hecho la vista gorda. No era necesario bajarme de ahí con esa violencia y arrastrarme hasta aquí, y vendarme los ojos, y ponerme de cara a la pared. Qué más da, ya sé quién me está viendo; y también sé quién no me ve pero ya sabe que me han cogido y que me están matando; ya sé quién tiembla esperando mi grito y el desplome, mi cuerpo chocando todo él contra la pared, luego contra el suelo ¿está fría? ¿dónde se apoya? ¿por qué no dispara? Lo único que quiero es oír el disparo, sentir el disparo, saber dónde duele.

disparen que no sé cómo duele

la punta de la pistola entre la cuarta y la quinta vértebra.

no siento algo frío que esté apoyado directamente en mi piel.

no sé si de pie o tumbada, solo sé de la pistola que tengo apoyada en la espalda, en un sitio tan bajo que no sé cómo, pero sé que el disparo me va a matar. sin saber dónde estoy, sin saber cómo conecta la última imagen que recuerdo con este estar pegada casi por el culo a la punta de una pistola, sé que puedo salir corriendo. no hay nadie al otro lado de la pistola. se va a disparar igual. puedo salir corriendo igual.

no lo hago.

sé que puedo despertarme. sé con tanta fuerza que puedo despertarme como que tengo ganas de saber cómo duele.

tengo

lo que tengo es un sueño que no sé de dónde sale

eufemismos

si el dolor de las tres

de la mañana

se fulmina

se desaparece

se suicida

con un darse vuelta

cuatro pasos abrir la puerta

no, ésta no es

media vuelta

meter la mano en

-después de haber subido el brazo-

aplastar rasgar aluminio

-o pseudónimo de idem-

extraer

rozar sin rozar la lengua

bajar la cabeza hasta el grifo

no confundierse de temperatura

tragar

dormir

 

cómo a otra hora

querer

soportar

otro dolor

sin adjetivos