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plan b, ¡plan ba!

El cuadro es una ventana blanca, de madera, con persiana también blanca -también de madera-, abierta hasta los dos tercios. -Tapando arriba, el tercio superior de los vidrios, solo una de las líneas de vidrios-.

Detrás del árbol sin hojas, chiquito -lo habré visto con hojas, la otra vez, el repetido ‘diciembre’, sobado diciembre, ese- las dos ventanas alargadas con la puerta al medio, alargada igual. Altísimas todas. De madera -también-, aunque ellas no son blancas. Son marrones. Y son persianas que abren hacia los lados. No hacia arriba como la de esta casa -inesperada, que no desconocida- en la que estoy.

La casa de enfrente tiene la ventana izquierda abierta: la persiana entera y parte de los vidrios. Uno de los tres, de hecho. Símbolos. Mucha cosa de tres en tres. En algunas, dos abiertas, una cerrada. En otras, dos abiertas, una cerrada. Jugamos mucho a esto del número tres. Con mi treintaytres. Treintaytres años.

Ahora hay un perro en la ventana de enfrente. Entre los vidrios -las dos hojas cerradas- y la reja que la separa de la calle, sobre el pretil, o alféizar; eso, alféizar se llama esa parte de la casa.

Al margen

Lo encuentro ahí, en un lado, en la columna derecha de una página que se terminó escribiendo –a lápiz– en dos columnas. Y sé que se escribió primero esa, a la derecha, como anticipándose a algo, como queriendo colarse, llegar antes. Y que luego tuvo que recomponer la imagen de la que la miraba desde detrás de la pantalla –otra vez ella, ojos negros, chanclas de plástico celestes, tierra anaranjada detrás, fondo continuo, tierra de verano largo y pies naranjas- para seguir el viaje impuesto por los números que corren de arriba abajo de la misma pantalla.

–escribir –ficción– es lo único que puedo hacer sin mentirle a nadie

la manera más digna de salvarme

ahora, visto en pantalla, no me gusta

no me gustan las cosas que tienen que ser más

son

o no son

tarden cuanto quieran

la tarde es infinitamente más interesante que la mañana.

-disculpen que lo diga, amigas que no están-

apareció, al fondo del fondo de la puerta abierta, la prometida marioneta gigante (ahí justo, ahí donde terminan mis ojos cuando giro la cabeza 120º grados a la derecha). Está sentado, no llego a verle la cabeza -si me esfuerzo y entorno los ojos, adivino una barbilla con una especie de barba en pico, me hace pensar en un Quijote, pero el Quijote no se dejaría estar así, sentado en un taburete alto, con las rodillas dobladas, los brazos doblados hacia arriba en un gesto que dice que en cualquier momento se pone a llorar

sí, papá, no es ninguna de las noticias de hoy, es una marioneta gigante, una marioneta hombre, que parece un quijote si te empeñas y que si lo mueven una vez más se va a poner a llorar.

las tardes son infinitamente más interesantes que las mañanas.

por un oído me llega un debate con acento uruguayo. campaña electoral. plebiscitos. no aclares que oscureces, dice ella. pues eso.

-disculpen, amigas, sé que no prometieron ninguna marioneta gigante, tal vez una virgen, tal vez algún cristo, eso dijeron-

un señor pasa. camisa blanca, cartera en bandolera. se para. mira. una vecina que tampoco está por las mañanas se asoma desde el salón. al lado, la terraza-trastero del cabecero-cama-doble. una señora -camiseta blanca, bolso en bandolera- sale del local donde al quijote lo están trastocando.

salgan

o entren

o miren afuera.

obedezcan. encuentren  una palma de domingo de ramos aún colgada de una terraza

-escuchen: un tendedero de tu vida a la mía. claro. esta nos la sabemos. este momento. nos lo sabemos-

vuelvan a obeceder. el cabecero de una cama depositado en una terraza-trastero. pregúntense ¿también desde semana santa? ¿pero de la de qué año?

suban. macetas. la terraza-jardín. geranios. un poco lánguidos. un poco solos, desordenados. un poco lejos del suelo. un poco pocos.

y aires. aires. aires. desaires. seis máquinas de aires para el verano, bombas para el invierno. sume y siga, a poco que se mueva encontrará que son ocho, nueve, diez.

vida. la paloma que pasa, el hombre que sale. la luz encendida en el salón-terraza-con-tendedero.

salgan

anticipo

el juego será fácil
un número
un recuerdo
un atentado

mañana

mañana

mi recordar