sueñen

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deu del deu del deu, ella.

Ara que aprenc a escriure
Avui que dieu
Avui que ella
Avui que tots
-que tots no és totes,
encara que afora soni que és,
a
falta
de
o-

Avui que ella
Avui que jo
-Avui que sol
aquí-
Avui que no diran
Avui que dic
Avui que la llibretera
comenta
Debe ser muy parecido al francés
-y al portugués,
y hasta al italiano-

Avui que dic
Avui que no diran
que ella
besàvia
faria 107
-cent set-

Ara que aprenc a escriure
-anys-

Baixo al carrer
i em deixo estar.
Baixo al carrer

em deixo
dir.

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SOS. Letras en fuga.

Aquí. Sevilla. Esta. Hoy. despierto a medias. Miro alrededor y no es mi cuarto. Miro alrededor y no es mi casa. Cierro los ojos y trato de volver al sueño. Recuperar una imagen, sé que si la encuentro y me duermo en el mismo sitio donde estaba hace cinco minutos, podré seguir la historia. Espera, no, ¿tengo el cuaderno?

Abro los ojos lo justo para mirar debajo de la almohada, izquierda, derecha. Muevo los brazos hasta el borde de la cama, sobre la almohada. Boli, sí. Cuaderno, también.

Puedo seguir.

Puedo soñar.

—y luego podré acordarme y guardarlo en la página que toca. Aquí. Esta. Hoy. Sevilla.—

Me doy media vuelta. Contra la pared. Me ovillo. Silencio. Fresquito de aire acondicionado. No me pregunto dónde estoy. Vuelvo a la última imagen. Un cuadro blanco. Con un marco de madera, pintada de blanco. Todo blanco, nada más, sí. Está sobre un sofá desvencijado. Tiene los cojines rotos y la flor del respaldo descolorida. La miro desde una mesa que está en mitad del salón. Entre las manos, tengo una taza de café que se me enfría.

Ya casi estoy dormida de nuevo cuando Lucía grita mi nombre. Ahora sí sé dónde estoy. Se acerca, escucho sus pasos por el pasillo y mi nombre suena cada vez más fuerte. Me doy prisa. Me giro. Agarro boli y cuaderno y empiezo a escribir. Que el sueño no se escape. Que no se me olviden el café la mesa el sofá el cuadro blanco. Llega Lucía. Empieza a subirse a la cama. Escribo las palabras con prisa. También llega Paula. Me hace cosquillas en los pies. Miro el cuaderno y apuro los últimos dos segundos antes de que

– ¿Qué haces, tita?

– Escribo.

– ¿Un cuento? ¿y luego nos lo vas a leer?

– Más o menos, Lu. Escribo lo que he soñado.

– Ah, entonces nos quedamos contigo hasta que termines de escribirlo todo, porque si hay alguna letra que se te escapa te tenemos que ayudar. ¿Vale?

Arraigo. Hoy. Aquí.

de memoria

la memoria es frágil

la memoria es lo que a ella le da la santa gana

 

he buscado fotos hechas desde la cocina al menos un par de veces

me puse a recordar los desayunos mirando la línea azul del horizonte

como hipnotizada

 

en alguna foto de interior, la realidad me devolvía el golpe

también había un hule morado con lunares blancos

que le hizo el fondo a los cuadernos sucesivos,

una y otra vez

un desayuno y el siguiente

 

otra foto de interior y aparece el azucarero pato amarillo

las paredes verde chillón

los asientos pegados a la pared, acompañando la esquina

en una interpretación libre de los sofás marroquís

 

la tetera junto a la ventana con las hojas del poto saliendo,

desparramándose sobre el fregadero, enmarcando la imagen del azul afuera,

con aquella especie de muñeca de hierros y papel

que se despertaba todos los días bailando sobre la tetera

sobre el agua del grifo

sobre su selva de potos

 

la niña de papel y de hierro que me retaba cada mañana

me invitaba a dejarme ir

sacar los ojos de los lunares

de los cuadernos

del café

del aceite en lata de cuatro litros

de las tostadas de un pan que se llamaba galleta

y había que cortar por capas

 

mezclas imposibles

galleta y aceite de quién sabe qué olivos, envasado en catalunya comprado en un freeshop de un pueblo que se llama Chuy

pueblo doble

 

la memoria inventa

la memoria vive como se le canta

 

me había olvidado de los tejados inmensos, de la multitud de edificios que había

entre mi desayuno y el río-mar

 

alambre papel, salta

alambre papel, salta

¿cómo me va a doler?

Otras veces, nos dicen que el enemigo está dentro de nosotras y que hay que empezar el cambio por una misma. Como tenemos tantas sombras autoritarias dentro, una ya no sabe si ponerse el rifle en la sien y disparar contra el enemigo.

La hidra tabernaria

¿Sientes frío en la espalda? ¿en la columna? ¿en el trozo de piel donde se apoya el arma?

¿Estabas escribiendo en la pared, era eso?

Te he visto protegida hace cinco minutos. Protegida por muy poco, en equilibrio inestable, sí. Apenas las puntas de los pies te sujetaban a una cornisa. Y te tapaba algo, algo como una cortina o la copa de un árbol. Pero de todas formas sabían que estabas ahí. Es imposible que no te hayas movido aunque sea un poquito, aunque solo sea  lo que el cuerpo se mueve cuando respira.

El frío del arma en la columna ¿sobre una vértebra? ¿en el hueco entre dos vértebras? ¿pesa? ¿duele? ¿te están empujando desde ahí? No. No es nada de lo que sientes. Solo sientes la espera, El disparo el disparo el disparo ¿cuándo va a disparar? ¿me va a doler? ¿Cómo me va a doler? ¿Será el dolor más bestia de los que nunca sentí? ¿dónde va a empezar el dolor? ¿pero por qué no dispara ya? ¿a qué espera? ¿qué hago aquí? ¿Me voy a empotrar contra la pared cuando dispare? Pero qué tontería haber dejado caer el peine. Pero qué tontería que no hayan hecho la vista gorda. No era necesario bajarme de ahí con esa violencia y arrastrarme hasta aquí, y vendarme los ojos, y ponerme de cara a la pared. Qué más da, ya sé quién me está viendo; y también sé quién no me ve pero ya sabe que me han cogido y que me están matando; ya sé quién tiembla esperando mi grito y el desplome, mi cuerpo chocando todo él contra la pared, luego contra el suelo ¿está fría? ¿dónde se apoya? ¿por qué no dispara? Lo único que quiero es oír el disparo, sentir el disparo, saber dónde duele.

sol.es.aleatorio.s

conperdón

si

cuandotus

cuandoque

más

contigo

casi grande, con perdón

me camino feo

sos pequeño

si horas

y demás

como hacer ahora frágil

estoy mareado

cuando tus quizás ahora

frágil como

cuanto jamás hacer

jamás quieto            solo

estoy mareado

cuando tus

gracias!

feliz desrecordar

otro anónimo sintiendo ciudad

quita

vas húmedo

soñando día

queda día

soñando ciudad

contigo calma

salelsolporlamañana

salelsol

oír

mejor

¿estoy?

pequeño