narrares

ruedas (olores 1)

morder el lugar del golpe           cuerpo           ruido

nada importa si escalón de mármol

o esquina de centro comercial

con lo difícil que resulta chocarse

en el centro mismo del centro,

ahí donde medio palmo te separa

del ombligo, subiendo apenas

Arriba que después de dos o tres dirhams

es abajo

y salir y pagar de nuevo

y vuelta al escalón           subir           fila            espera                 tu turno

subir

mirar –casi– el borde de una azotea

rueda pequeña, ésta,

pequeña y lenta–

suerte que la tarde

puede no servir más que para esto

para girar y para verle la cara

mirarle la sonrisa

no abrir la boca

mirarla mirar lo mismo

que recién sospechabas

bordes de azotea

vecino curioso

se asoma de soslayo

huele el ruido de la verbena

no ve desde tan lejos

los tornillos sonar

al ritmo del día

el último de su fiesta

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