narrares

páginas (olores 2)

 

Romper el borde de la hoja

avanzar, doblar, romper,

esperar

El filo de una idea

Sumar papeles

todos estúpidamente parecidos

mismo largo, el del cuaderno

de abajo arriba

Todos bien estrechitos

y rayados en azul

–cada ocho milímetros–

Se van acumulando en el centro

de la única mesa

de esta vieja casa nueva

–adquisición inesperada, puntualizo–

Sentada en el filo de la única caja

que pude despejar de polvo

amontono papeles,

rayados –de entre

diez y doce milímetros de ancho–

La pirámide no se anima

a la forma cónica,

aunque la ayude

–las manos lo hacen,

cada dos o tres páginas–

resisten

deslizan

desafían

ocupan

acaparan la mesa

convierten en círculo el rectángulo de caoba

marcada con frases

sueltas,

deshilachadas

Las cajas abiertas

–fueron cinco o seis las que toqué–

hasta que el polvo me hizo

llorar

no ver

no distinguir

si lo de dentro era

al fin

algún libro de los que escribió la muerta,

si seguiría encontrando

cuadernos rayados

esperando tinta

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