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29 de abril

hola Diaria,

ya ves qué complicado todo últimamente ¿no?

Como ya sabes que a veces no puedo hacer lo que te prometo, no voy a decirte que no volverá a pasar, que no estaré otras dos semanas sin contarte nada.

Complicado. Complicado. Complicado.

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vuelta

aterrizar es

también

no saber

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ida

aterrizar es una foto movida

eufemismos

si el dolor de las tres

de la mañana

se fulmina

se desaparece

se suicida

con un darse vuelta

cuatro pasos abrir la puerta

no, ésta no es

media vuelta

meter la mano en

-después de haber subido el brazo-

aplastar rasgar aluminio

-o pseudónimo de idem-

extraer

rozar sin rozar la lengua

bajar la cabeza hasta el grifo

no confundierse de temperatura

tragar

dormir

 

cómo a otra hora

querer

soportar

otro dolor

sin adjetivos

 

mueven

el sol entra

va dejando su rastro de

no lo voy a decir

dilo tú

al fin y al cabo

todas las ventanas se mueven

incluso las que no están

14 de abril

sábado, 14 de abril

hola Diaria,

creo que mamá ya no se da cuenta de cuándo escribe.

Me he fijado y hace dos semanas que te conté que ya no tenía que ir hasta su cuarto para encontrar su Diario. (Claro, claro, no es que tenga una memoria de elefante, es que he pasado las hojas para atrás y eso lo escribí el último día del mes pasado, que también era sábado como hoy, aunque como ya te he dicho mil veces, eso da igual, porque ya no bajamos al parque y mucho menos vamos a ver una película por la tarde).

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lucho y martina

ahogados

platos

Querido M:

estoy tentada de levantarme de la silla y buscar las líneas en las que explicas ese evento del lavado de platos. La concentración y todo lo demás. Formas de iluminación. De luz, supongo.

Ni te imaginas la de cosas que han pasado desde que me decidí a fregar los platos –los de hoy, ayer, tal vez anteayer también; suerte que de tres días tal vez sólo dos veces fueron comidas en serio–. Ni te imaginas el arma peligrosa que es un teléfono que llaman inteligente. Me pregunto qué habrías hecho con uno de ellos entre las manos. Si toda la Novela Luminosa se habría escrito en la calle, como una sucesión de twitts lanzados a un universo paralelo.

Miento, es más que seguro que lo hayas imaginado.

Es más que seguro que lo hayas escrito, vos o cualquiera de los personajes que.

Giro y sigue habiendo platos. Cada vez menos luz. Los balcones enfrente siguen cerrados. Sólo se llenan de turistas indiscretos de vez en cuando. Muy de vez en cuando.

De momento, no voy a ir a buscar el libro. Mejor termino la tarea y después te cuento esa historia de echarse a dormir una siesta y terminar soñando la pesadilla de que el mundo se apaga, todo entero y una pasa de estar en el cine a suponerse en mitad de una plaza en la que no queda nadie más de toda esa gente que dos segundos atrás miraba atenta una bola naranja apagándose allá a lo lejos. Bocas abiertas.

 

la que escribe abrió

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la ventana

oír